Friday, June 17, 2005

Ensayo y Error

Aproximaciones A Una Estética Del Desorden

Yo es otro
Rimbaud

Se ha querido superar el sentido de la estética, al concebirlo frívolo, sensitivo y al servicio del poder. En la actualidad, pareciera que este se diluye en los límites de sus debilidades. La estética (del griego aisthesis, sensación, sensible) es un valor físico y en este sentido, si acude al servicio de las sensaciones, pero es también un valor insondable, porque es mediante la sensación física, que el hombre intuye relaciones universales que le es imposible conocer por medio de la razón.

En el mundo contemporáneo reina el caos, el desorden; hay una diversidad de discursos y verdades cruzadas, redes que todo lo relativizan; no hay Verdad sobre nada. Lo que antes era sólo apariencia, hoy ha pasado a ser la nueva metafísica. El humano de hoy, aspira a vivir hasta los límites que le permite su comprensión, ejerce deliberadamente, un abandono a la apariencia.

Hemos comprobado que la razón no alcanza para aprehender el misterio, y es la impotencia el estado permanente de nuestras aspiraciones. Lo metafísico se nos vino encima, antes estaba allá, en el mundo de las ideas, ahora la idea está sobre nosotros, pero el misterio continúa. Más ocultos que nunca, entre planetas y hombres, están los dioses.

Pensar en un ideal está fuera de lugar, mas ese no lugar que ocupaba la utopía, sólo sirve para seguir caminando tras su búsqueda. Ya se vivió en el sueño de la dicotomía razón/metafísica, y ahora estamos despertando ante la inmensa realidad. Lo que antes era Verdad hoy es sólo Vacío. Entre más nos descubrimos, más nos vamos perdiendo. Es el desorden lo que nos abruma, y es preferible conformarse con un individual mundo ordenado; a pesar de la posibilidad de encontrar una mañana cualquiera, en un artículo del Newsweek, que científicamente se asegura que es sólo un 4% de la totalidad, lo que resulta perceptible a los cinco sentidos del hombre.

Entonces, de qué asirse hoy para valorar estéticamente una obra, ya que doy por sentado que el arte y la estética son inseparables. En la actualidad, el alcance de la palabra estética es más amplio, y ya no implica una normatividad. El paso a un concepto más profundo de estética, en donde su opuesto, la antiestética, es decir, aquello que no responde a una coherencia y un orden está incluido, dan pie a reflexionar sobre las nuevas percepciones que en torno al arte, atraviesan a la sociedad contemporánea, los esquemas tradicionales ya no responden a la realidad que nos rodea.

El hombre debe confrontar que no es él quien organiza la realidad, sino que está condicionado por leyes inmutables que incluyen el caos. La Teoría del Caos, que se ocupa de los sistemas que presentan un comportamiento impredecible y aparentemente aleatorio, aunque sus componentes estén regidos por leyes estrictamente deterministas, asegura que el mundo natural, social, político y económico, muestra tendencias al comportamiento caótico. Es por lo anterior, que frente a un mundo intimidado por el caos, una estética del desorden intenta hacerlo comprensible y habitual.

En la actualidad todo parece tener cabida, cohabitan paradojas, simpatías y actitudes contrapuestas, "la llamada miseria del gusto en el arte contemporáneo, no es otra cosa que la incapacidad del juicio estético, para argumentar teórico-conceptualmente respecto al arte de hoy y el consiguiente imperio del socorrido todo vale". Sabemos que el gusto vicia al juicio estético, porque cuando el prejuicio intercede en una valoración, ésta se inclina caprichosamente hacia el lado que define la experiencia del observador y su perspectiva de la vida, y en este sentido, el juicio estético resulta falso. Entonces la situación actual es de entropía estética.

Cada cuadro, cada performance, cada poema, cada video instalación, etc. es un proyecto del artista en su búsqueda de ser. Como se lee en el libro Antiestética, el arte hoy, es una estética práctica, porque el artista aspira a ser él mismo en su realización permanente, en su devenir, en su búsqueda. El artista accede así a una posibilidad de ser, esto es, a una posibilidad de verdad. No es el yo trascendente lo que busca, sino lo otro inmanente.

La estética entonces responde a una disciplina de la intuición, a una afinación de los sentidos. La profundidad de su significado no puede penetrarse si llegamos hasta sus valores clásicos (composición, equilibrio, orden, coherencia, etc.), es necesario acudir a valores que están en construcción permanente, y que ya no son reflejo de una manera específica de ver la realidad, sino de una multiplicidad de ellas.

Sin embargo, y es igualmente válido decir, que no es sólo el desorden lo que reina, el orden ha estado siempre allí, y los dos son una y la misma cosa. Una obra de arte remite a una organicidad que es indicio de las leyes inmutables, y a la relación entre éstas y el desorden, que el artista impregna a partir de su condición contingente. El orden y el desorden. Los opuestos se anulan.

La concepción clásica del arte, basaba sus presupuestos alrededor de un artista que reflejaba el orden y la coherencia de un mundo en el cual todo estaba perfectamente previsto; pero las vanguardias denunciaron la falacia de ese mundo perfectamente ordenado; y en la posvanguardia estamos ante la incertidumbre. Nos damos cuenta entonces que, según la sociedad que se trate, el arte debe cumplir una cierta expectativa. En sociedades con un Estado Totalitario, por ejemplo, en donde éste pretende absorber las expresiones artísticas, para hacerlo reflejar un orden específico, el arte, al decir de Adorno, debe cumplir la misión de crear desorden, de abrirnos a lo nuevo.

Pero en sociedades democráticas, que pretenden dar cabida a diversas formas de interpretar el mundo, el artista intuitivamente intenta, no reflejar el desorden imperante, sino a partir de éste, elaborar una versión de lo que, como dije antes, es su posibilidad de verdad. El artista es el individuo por excelencia, que se dedica a la exaltación de la estética, a buscar sus "proporciones".

El artista es quien afina permanentemente su intuición, la vida es el medium. Entre más afinada sea ésta, el resultado estético será mejor; se trata de vibrar con la profundidad vital que permite la apreciación estética de la realidad (es decir, la visión despreocupada de moral y con la única intención de habitar el mundo) para desembocar en una actitud de exaltación permanente de la vida en sí. Física y metafísica son una misma cosa para el que aplica la visión estética a su existencia.

Hay quienes trabajan con la estética, usando sus proporciones físicas, medibles; más sólo el artista es capaz de darle un sentido integral. Entre forma y contenido, se logra otorgar valor al concepto contemporáneo de estética. Al decir de Adorno, "toda obra de arte es un enigma", y la estética es su arcano.

Ayer y hoy, el artees una reflexión particular sobre la realidad que rodea a cada artista en su época. Haciendo una analogía con los sofistas, cuando decían que los argumentos de cada individuo, eran sólo opiniones que jamás alcanzarán la verdad, sino que tan solo dan noticia de ella; así también cada obra de arte es sólo un atisbo de la dinámica orden/desorden oculta del universo, que se extiende como un todo a lo que éste contiene.

Una estética del desorden, llama la atención sobre la búsqueda de una coherencia orgánica de la totalidad de elementos entre sí incoherentes. No existe hoy puerto seguro, y es sólo la búsqueda y la creación constante, lo que permitirá al hombre otorgar sentido a su vida, siendo consciente que sin el sinsentido es imposible definir el sentido mismo.


Febrero 27 de 2005

2 comentarios:

fefo said...

..ensayo y error...el mundo del artista que en la búsqueda de su arcano, se oculta, se individualiza...sugestiva adopción del enigma que sugiere Adorno...la preocupación de la Bauhaus residía no en romper los diques de la razón admitiendo que el mismo arte tiende a la entropía...entonces ¿en que lugar de la imaginación creativa hallar esa coherencia orgánica, si la totalidad no esconde la incoherencia del sueño?

Rafael Barrio said...

Qué maravillosa síntesis Paula, fluye de claridad e inaugura un sabor tan presente en nuestro días que no alcanzaba a definir. Pareciera que sin tensar el más mínimo músculo tuyo has provocado una apoteosis de sensaciones en los míos dejándolos ansiosos por ponerse a crear.
Por suerte al finalizar la lectura me encontré con el comentario de fefo que de un golpazo me trajo el antónimo para equilibrarme de tanta claridad.