Tuesday, June 10, 2008

Pienso en el sufrimiento de los diablos, en como deben sentir sus errores con dolor, en como deben sufrir por sus desaciertos; el mal no puede generar bienestar, lo normal es que engendre malestar, fealdad y monstruosidad. Me pregunto si el mal puede llegar a ser perfecto y hasta qué punto la perfección se contradice con ello. Envidiar, asesinar, el crimen perfecto, la obra maestra en el escenario de la muerte o la traición. Parece ilógico que se goce ante el torturado, debe ser un gozo agónico no la auténtica dicha, pues ésta únicamente la produce lo sano; la otra es una dicha amarga, una dicha falsa, una tergiversación de la felicidad. ¿Será el malo auténticamente feliz con sus actos o su máscara de júbilo esconderá un insalvable infortunio? El insuperable tema de lo malo que, lejos de ser la muerte como se ha pensado, se corresponde más con una ceguera.

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