Pienso en el sufrimiento de los diablos, en como deben sentir sus errores con dolor, en como deben sufrir por sus desaciertos; el mal no puede generar bienestar, lo normal es que engendre malestar, fealdad y monstruosidad. Me pregunto si el mal puede llegar a ser perfecto y hasta qué punto la perfección se contradice con ello. Envidiar, asesinar, el crimen perfecto, la obra maestra en el escenario de la muerte o la traición. Parece ilógico que se goce ante el torturado, debe ser un gozo agónico no la auténtica dicha, pues ésta únicamente la produce lo sano; la otra es una dicha amarga, una dicha falsa, una tergiversación de la felicidad. ¿Será el malo auténticamente feliz con sus actos o su máscara de júbilo esconderá un insalvable infortunio? El insuperable tema de lo malo que, lejos de ser la muerte como se ha pensado, se corresponde más con una ceguera.
Tuesday, June 10, 2008
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