Thursday, February 25, 2010

DE LA VIDA A LA VERDAD

Del tiempo al caos
Paula Altafulla Dorado
Ediciones Catapulta
Bogotá, 2009, 62 páginas.


El tiempo es una entidad ordenada, todo lo que ocurre dentro suyo está signado por el ritmo de una armonía, y por el desplazamiento, siempre hacia delante, de cuanto habita en él. El tiempo pasado, por ejemplo, ese mirar atrás, es una estricta metáfora. Sólo puede medírsele, vívidamente, en el presente; y el futuro no es sino la certeza de cómo el presentes es perenne en cuanto corre hacia adelante, pese a su estatismo. El tiempo que fuimos ya no es; el tiempo que seremos, aún no ha sido, sólo existe el presente. De tal manera, si pensamos en su deconstrucción entonces, consecuentemente, ocurrirá la inarmonía, lo diacrónico; pero sobre todo la libertad de quitarnos, así sea imaginariamente, una de las bases -junto al espacio y el estar- de la existencia. Romper el tiempo es invocar lo caótico. Aún así nuestra condición natural parece ser la de resignarnos, como seres ajenos, a nosotros mismos, es habitar un espacio –nos guste o no- y desplazarnos en un tiempo omnipotente –querámoslo o no. Por eso, que un libro de poemas lleve por título Del Tiempo al Caos es significativo en un mundo, el actual, donde cada quien pareciera estar conforme, o mejor, entregado a ello, con las puntuales exigencias del presente. Quien mira hacia atrás es un retrógrado; quien mira hacia adelante un soñador. En efecto, este poemario de Paula Andrea Altafulla Dorado, puede considerarse una invitación a desprendernos de las camisas de fuerza que el tiempo nos impone, y a asumir, en su contrario, el despertar de nuestro espíritu libertario. Aunque sus textos no sean un inventario de acciones desesperanzadoras, sí develan cuánto hay de absurdo y de inequidad en la existencia:

SALVACIÓN
Hay días en que la vida pasa tan fuerte
que hasta la reflexión parece
inútil
Nos atormenta el hecho de estar otro
momento más
en esa circunstancia y ser los mismos
Hace rato no sentía el vacio de existir
Sé entonces que no soy importante para la
vida
y acostumbro suicidarme
me doy cuenta para la muerte soy
menos
y escribo
que es la única forma de permanecer.

Si pensamos en cómo el tema único de la poesía es la vida en Del Tiempo al Caos, tal advertimiento es una afirmación tajante, pues en él cada ocurrencia resulta crítica de ella y, una que otra vez, aceptación. La palabra presta sus servicios en función de decirlo de un modo renovado. La poeta Altafulla, no sigue en tal propósito moldes preestablecidos ni pensamientos ajenos; cabe decir sin descreerle que igual su actitud tampoco es distante del pensamiento característico de la filosofía y la estética del siglo XX. Los poetas de su generación están casi de acuerdo en sumar lecciones a partir de los entendimientos que el Expresionismo y el Existencialismo profesaron. No obstante, en la segunda mitad del siglo XX, luego de los movimientos de liberación no comunistas –el hipismo y los movimientos anarquistas europeos- ello se asimiló bajo la égida de otros lenguajes y desde otros espacios. Del intimismo quejumbroso se pasó a un confesionalismo comunicativo; y del lenguaje tendiente al empleo de las imágenes de compleja sensibilidad, se pasó al uso de retóricas sencillas. Ni compromiso social (típico de los expresionistas) ni aflicciones del ser (típicas de los existencialistas) hacen parte de sus frentes expresivos: su creatividad es posmoderna, es decir, sin ataduras convencionales. En consecuencia, valores como la moral, el orden social, y la búsqueda experimental de atajos creativos, nada o poco les interesan. En esa singular estética se desenvuelven las imaginaciones de la poeta, que incluso pareciera más comprometida con las formas del Realismo que con aquellas configuradas por medio de artilugios emotivos. Su tema es la vida, pero también es la verdad. En Del Tiempo al Caos está mimetizada esta otra correspondencia: de la vida a la verdad. Me explico: la vida es una condición inaplazable (igual al tiempo) la verdad es un deseo impracticable (igual al caos); la vida es rutinaria ( igual al tiempo) la verdad es ocasional (igual al caos); la vida es un lugar determinado por nuestras tribulaciones y soledades (igual al tiempo), la verdad es desdibujada, hace parte del mundo de las relatividades (igual al caos); la vida es lo que somos y la verdad lo que quisiéramos ser. De estas dos fuerzas extrapolares surgen los elementos de los que está hecha esta poesía:

LO FUNDAMENTAL
Según parece nada es veraz
todo es oscilante
dependiente

Desde el origen nos sumimos
en verdades a medias

Para luego perdernos
en una encrucijada
de juicios vanos.

El tono de cada poema en Del Tiempo al Caos, tiene el acento de las palabras y el discurso que persiguen anunciar señales de advertencia a quienes buscan en la poesía alicientes para asumir con menos soledad y mayores decisiones el desventurado trance de la vida; la voz que los acompaña contiene la vehemencia propia de quien no duda, ni siquiera un instante, que la existencia es llevadera, menos triste, si construimos y atesoramos nuestro mundo interior. La libertad, pareciera proponernos la poeta, reside en nuestro espíritu, lo demás es norma, desilusión, falsedades y estancias “vacías y abandonadas”. Quien no lo asuma así, siempre correrá el riesgo de encarnar la inactividad y sus movimientos serán aquellos “que imitan los movimientos de estar vivos”. Por ello la poeta Paula Andrea Altafulla Dorado, tal vez buscando atenuantes describe lugares de nadie, espacios lejanos, recuerdos, sueños, metáforas del yo, rostros ocultos, horizontes discontinuos, la cura posible, arquetipos de la mente, extensiones de la interioridad, el invisible porvenir, la llama que purifica, en fin, “inesperadas circunstancias que cuestionan el sentido de la vida”, cada cosa y evento sobre la esperanza de que “el lugar es ahora el porvenir”:

PAUSA

Cabe a veces huir para adentro
como una forma de ser sin estar
La posibilidad de la omisión
de no generar cargas

Visitar el no lugar
Y vencer al tiempo

No tener noción
trasgredir la memoria
como una manera de habitar el silencio.


Paula Andrea Altafulla Dorado, Bogotá 1978, es politóloga de la Universidad Javeriana. Cofundadora de la revista de creación literaria Taller de la Hoja. Es una asidua colaboradora de revistas especializadas en literatura, y sus poemas y ensayos han sido reproducidos en algunas de ellas. Del Tiempo al Caos es su primer libro y, no es un desatino decirlo, es también el umbral que señala el comienzo y la forja de una particular y especial estética poética.

Guillermo Linero Montes
Santa Marta, 2010

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